Si es que en el fondo lo único que me pasa es que le echo de menos. Trato de convencerme de que le odio, que es un cabron, que no lo quiero en mi vida, pero sé perfectamente que eso nunca será así. Todo lo que soy ahora, todo lo que es mi vida, lo he construido en base a él. Él era el pilar que lo mantenía todo en pie, el maldito muro de carga de mi vida.
Y de repente, puf, el muro desaparece. Y toda la casa comienza a venirse abajo; toda mi vida empieza a caerseme encima. Al principio tratas de fingir que son sólo unas grietas, que no es nada grave, que todo va a seguir tal como está pero con alguna que otra grieta en la pared. Pero sabes demasiado bien que eso no es así; sabes que antes o después eso se va a venir abajo, y todo te va a caer encima. Y entonces, cuando eso pase, ya no habrá nadie que se encargue de intentar mantenerlo en pie, nadie que te ayude a reconstruir lo que un día fuiste. Tan sólo serás un montón de escombros que a nadie le interesa, un montón de escombros que no podrá más que odiar al mundo.
Pero en el fondo, es normal. Antes o despues, todo el mundo tiene que irse. ¿Quién iba a querer en su vida a este desastre? ¿Quién iba a querer quedarse a mi lado si no me aguanto ni yo? Si lo unico que sé hacer es daño, sólo sé ir haciendo pequeñas grietas allá por donde paso. Nadie quiere a su lado a alguien que sólo es capaz de crear dolor. Nadie.
Ni siquiera yo.
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