lunes, 5 de junio de 2017

¿En que mundo vivimos para que la gente me mire raro por ir sonriendo por la calle? Pues si, amigos, os guste o no, soy feliz. ¿Por qué no debería serlo?
Estoy estudiando algo que me encanta; por mucha ansiedad que me generen los exámenes y muchas inseguridades que haga aflorar, no podría estar mas orgullosa de la decisión que tomé hace ya casi dos años, a pesar de todas las dudas que tenía en el momento y del terrible miedo que me daba. No podría gustarme más, ni hacerme mas feliz. Además, gracias a eso he conocido a gente maravillosa, gente que ni en sueños habria pensado tener a mi lado y que en cambio ahora son una realidad. Gente que me apoya, que me entiende; gente con la que de verdad puedo ser yo misma, y lo que es mas importante, gente con la que de verdad me siento yo. Y, la verdad, gente a la que quiero a rabiar.
Por otra parte, no podría estar mas orgullosa de mi misma, de todo lo que he dejado atrás; me hace extremadamente feliz mirar al pasado, y ver todo lo que he crecido y todo lo que he luchado. Y, sobretodo, me apoyo para seguir luchando. Aun me queda mucho camino por delante, es cierto, y tengo aun infinitas batallas que pelear hasta caer rendida, pero eso no hace mas que empujarme hacia ellas con mas fuerza todavía. ¿Acaso debería entristecerme por todo lo que me queda por delante, rendirme y tirar por tierra todo lo que he ganado? ¡Venga ya! Pienso disfrutar del trayecto aunque vaya descalza sobre un camino de espinas.
Aunque, siendo sincera, ¿como no iba a disfrutarlo yendo de su mano? Si miro a mi lado y tengo a mi mayor apoyo, a mi mejor sonrisa, a la persona que cada día me hace un poquito mas feliz solo por estar ahí, ¿como no voy a ser feliz? Y no, no tengo miedo, no temo tropezarme, ni caerme y tener que volverme a levantar por millonésima vez. ¿Como podría tenerlo? Sé que cuando me caiga miraré arriba y estarán esos ojos verdes que tanto me gustan, se que estará ahí tendiéndome la mano para decirme "venga, una vez mas, juntos podemos hacerlo".
Así que, para toda esa gente que se sorprende de verme andar canturreando y sonriendo por ahí, si, soy feliz. Y pienso seguir demostrándoselo al mundo, porque no tengo un sólo motivo para no hacerlo.



A veces, sonreír es la mejor forma de contribuir a cambiar el mundo.