viernes, 20 de noviembre de 2015

Cosa de niños

Supongo que el amor es volver a ser un niño. Al fin y al cabo, ¿qué hay más puro y sincero que el amor de un niño?

Es olvidar, junto a otra persona, el daño que nos ha hecho el paso de los años, ese daño que algunos llaman madurar. Es permitirse ser feliz, sin peros ni excusas. Es sonreír a los desconocidos por la calle, y que te miren extrañados pensando "pero que le pasa a esa loca". Es canturrear, saltar, bailar, ser tu mismo, y hacer el idiota todo lo que te de la gana. Es eliminar los prejuicios, y olvidar el 'que dirán'. Es que sólo te importe reír hasta no poder respirar, hasta que las lágrimas se escapen de tus ojos; las lágrimas más bonitas que verás jamás. Es, simplemente, ser feliz (a su lado).

Es volver a ser un niño, pero esta vez sin ganas de crecer. Es reír, querer, amar.







Vivir.

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